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VIOLENCIA FAMILIAR: MUCHAS MANOS DETRAS DE UN PUÑO

Marzo de 2007 por ©Refugio de Paz y Verdad de Silvia Paglioni

“La violencia es quizás la más violenta violación de los derechos humanos y quizás la más generalizada. No conoce límites geográficos, culturales o económicos. Mientras continúe, no podemos afirmar que estemos logrando progresos reales hacia la igualdad, el desarrollo y la paz.”

Víctimas de un delito

* Durante 2006, 22 mil mujeres denunciaron ante la Policía bonaerense ser víctimas de violencia familiar. Según el informe, de las 26.631 denuncias de violencia familiar registradas el año pasado, en 22.236 casos las víctimas fueron mujeres, de las cuales, la mitad sufrió lesiones físicas. La inspectora Silvia Luján explicó que la violencia familiar es la que se ejerce principalmente sobre las mujeres y presenta distintas facetas: física, emocional, laboral, económica. “Es difícil denunciar a la pareja, se presenta en ellas una naturalización de la violencia que sufren, por lo que hay que darle tiempo a la mujer para que reconozca que es víctima de un delito ” (fuente y texto completo: Diario Clarín)

*80 mil niños mueren cada año por violencia en el hogar. La cifra involucra a chicos y jóvenes, víctimas en América Latina y el Caribe por violencia familiar. En tanto que unos 6 millones sufren maltrato en sus casas, según informó el Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF).Además, destaca que los niños y niñas que sobreviven a los malos tratos sufren daños físicos y psicológicos a largo plazo, cuando son víctimas directas y cuando son testigos de actos contra otros. Los chicos que “han visto actos de violencia contra miembros de sus familias, por lo general sus madres, pueden vivir en una situación de miedo constante y convertirse en personas aisladas y desconfiadas, o sufrir daños físicos cuando deciden intervenir en defensa de la persona agredida”, advirtió UNICEF.

*En la Argentina (cifras oficiales de la Provincia de Buenos Aires) el 70 % de las mujeres que mueren violentamente lo hacen a manos de hombres conocidos de ellas. Algo similar ocurre en Perú (datos de Pacific Institute for Women´s Health). En Uruguay (según el diario La República, de Montevideo), cada cinco días una mujer muere por violencia doméstica. En Chile (diario La Cuarta, de Santiago) el promedio es de 58 por año. De acuerdo con datos de la ONG Iansa (Internacional Action Network on Small Arms), entidad que propone desarmar a las sociedades civiles, 33% de las mujeres que mueren en Francia son asesinadas a tiros por sus parejas, un porcentaje que crece al 66% en Estados Unidos. Mientras, en Sudáfrica, cada seis horas una mujer es asesinada a balazos por su pareja actual o anterior. De acuerdo con cifras del Parlamento Europeo, en Guatemala 1200 mujeres mueren por año a manos de hombres y en México 350. En España (diario El País, de Madrid) llegaban a la veintena en sólo los tres primeros meses de 2006.

Muchas manos detrás de un puño

por Sergio Sinay
web: http://www.sergiosinay.com
contacto: sergio@sergiosinay.com

Cada vez que un hombre golpea a una mujer se juegan tres historias simultáneas y convergentes: una personal (la de ese hombre), otra vincular (la de ese hombre y esa mujer) y otra social (la de un modelo masculino culturalmente transmitido, estimulado, aprobado e impuesto). Las dos primeras son tan variables e intransferibles como sus eventuales protagonistas y suele ser mucho más fácil juzgar que entender. De la tercera variable, la sociedad no deberá desentenderse.

El modelo masculino aún vigente (sin desechar las transformaciones, más alentadoras en los discursos que en las actitudes) predispone al varón a la violencia. Al considerarse a la tristeza, el miedo, la vulnerabilidad, la necesidad, etc. como emociones o atributos “femeninos”, el varón debe disociarse de ellas para que no amenacen su identidad. Cuando él puede consagrarse como productor, proveedor y protector potente (las cuatro P de la masculinidad) se siente seguro, con sensación de control y patente de “Hombre”.

¿Dónde quedan aquellas emociones y sentimientos que no está “autorizado” a registrar y expresar sin riesgo de perder masculinidad? Se esconden lejos de la conciencia y se transforman en síntomas (infartos, gastritis, accidentes, depresiones, estrés emocional variado) o en actos. Entre estos actos se cuentan los violentos. La pobreza de su “vocabulario” emocional convierte al varón en alguien débil y afectivamente dependiente. Según mi experiencia en la investigación de lo masculino a partir del trabajo con hombres reales, aquí y ahora, esa dependencia aparece, ante todo, frente a la mujer. Se inicia en la infancia, con la madre, y continúa en los sucesivos vínculos con las mujeres de su vida. Hay un miedo masculino a las reacciones femeninas tan oculto como presente en estos vínculos. Los hombres que pueden empezar a hacerse preguntas sobre sí mismos, sobre su identidad de varones y sobre las posibilidades de enriquecerla y transformarla integrando aquellas emociones, sentimientos y atributos antes negados, desarrollan nuevos recursos emocionales, crecer en lo personal, en la pareja, en la paternidad, en el descubrimiento de valores creativos, etc. Los que no pueden, entran en laberintos de sometimiento o, finalmente, resuelven con el único método que, en su vivencia, les está “autorizado” y reconocido: la violencia. La sociedad suele horrorizarse, como si estos hombres fueran extraterrestres y no retoños de ella misma. Pero antes de tirar la primera piedra recordemos tangos lamentables como el de las 39 puñaladas o el de la toalla mojada, muchos patéticos sketches televisivos o los chistes conque el “ingenio popular” festejó al dentista Barreda. Hace cuatro años una investigación de la Fundación Alicia Moreau de Justo mostraba que, en la Argentina, el 70,6 de los hombres violentos tiene ingresos medios y altos, mientras el 10,2 abarca a profesionales, empresarios y funcionarios jerárquicos. Esto sirve para recordar que un hombre violento, además de ser -paradójicamente- un hombre débil es también un eslabón frágil de una cadena de modelos y mandatos que envuelve a toda una sociedad y a su cultura.

Direcciones útiles: Ejercicio de los derechos  (IR)

Dirección General de la Mujer GCBA - Area de Asistencia Integral a la Violencia Doméstica y Sexual (Gubernamental - CABA)

Dirección: Carlos Pellegrini 271 7º piso
Teléfonos: 0800-666-8537 (gratuito) todos los días durante las 24 horas - Web: ir al sitio
Descripción: Brinda contención e información sobre los recursos disponibles. Deriva al consultante a los servicios sociales, legales y terapéuticos que el Gobierno brinda en forma gratuita.

Para más informacion sobre sitios relacionados a esta problematica y otras  visita esta pagina: CIUDAD Y DERECHOS

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2 respuestas a “VIOLENCIA FAMILIAR: MUCHAS MANOS DETRAS DE UN PUÑO”

  1. Eduardo dice:

    En solidaridad con tantas mujeres y niños maltratadas en el anonimato y la apariencia de la familia he creado un blog. Espero contar con su visita y promoción. Yo también he sido testigo de tanto dolor y decepción.Muchas gracias. Saludos.

    http://edujor.blogspot.com/

  2. Bahía Blanca: La Comisaría de la Mujer recibe unas 250 denuncias mensuales | Noticias de Bahía Blanca dice:

    […] La violencia familiar es DELITO, no enfermedad VIOLENCIA FAMILIAR: MUCHAS MANOS DETRAS DE UN PUÑO […]

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