SENTIDO COMUN

Por el Dr. Alberto Cormillot
Página del Dr. Cormillot: http://www.drcormillot.com - EXCELENTE !!! DE MUCHA AYUDA
El comienzo de las buenas decisiones
Una de las herramientas más importantes para manejarse en la vida.
¿Qué entendemos por sentido común? La palabra remite a las creencias que resultan prudentes para la mayoría de la gente, sin tener un conocimiento específico acerca del tema.
El sentido común “filtra” e interpreta las impresiones acerca del mundo que nos entregan los cinco sentidos. Resulta una habilidad indispensable para tomar decisiones sensatas, fortalece nuestra capacidad de razonar, se suma a los conocimientos previos a la hora de arribar a un juicio práctico, e impulsa a tomarse tiempo para pensar antes de actuar.
Sin embargo, es frecuente su ausencia. Va quedando en desuso… En muchas circunstancias aparecen decisiones erróneas, apresuradas, impulsivas, atropelladas…
¿Será que algunos carecen de sentido común? ¡Claro que no! Incluso quienes tienen actitudes o conductas “sin sentido” en determinados aspectos, en otros ámbitos siguen utilizando su sentido común. La mayoría de la gente, por ejemplo, no insulta a su jefe ante un problema en el trabajo -aunque se muera de ganas- porque sabe que no sería apropiado (y mucho menos conveniente). Pero tal vez eligen fumar aunque sepan que hace mal y sale caro… Es como si una especie de virus afectara alguna zona del cerebro neutralizando el sentido común sólo para algunas áreas…
El problema es que, justamente cuando no usamos el sentido común, las personas no somos capaces de:
* captar la esencia de los problemas ni de resolverlos en forma práctica,
* concentrarnos, permanecer calmos y buscar la solución más efectiva,
* ejercitar el poder de razonamiento.
A pesar de esto, el sentido común puede desarrollarse. Usarlo -o no- forma parte del infinito conjunto de decisiones que todos tenemos que tomar a diario, aun en las cosas más pequeñas. En definitiva, y como siempre, usted elige. Elige usar a su favor la simple pero valiosa inteligencia del instinto, o seguir tomando decisiones “sin sentido común”.
El sentido común está conformado por:
Percepción
Memoria
Pensamiento
Deducción
Previsión
Razonamiento
Juicio
Este cóctel favorece un verdadero “darse cuenta” de la realidad y permite elaborar estrategias y soluciones prácticas que conduzcan a decisiones sensatas, saludables y exitosas.
Decisiones sin sentido común…
* Querer bajar dos kilos todas las semanas.
* Usar plantillas para adelgazar.
* Tomar gotitas mágicas o pastillos milagrosas.
* Privarse de cosas ricas “para toda la vida”.
* Hacer la dieta de la luna, del astronauta, de la fuerza aérea, de la policía, de la armada…
* Sentirse culpable por comer una galletita.
* Vivir 40 años sedentario y de pronto jugar un partido de paddle intenso o participar de un partido de fútbol “a matar o morir”.
* Comer gorgojos.
El sentido común es efectivo si se acompaña de decisiones correctas. Por ejemplo, el sentido común le indica a los fumadores que el fumar es peligroso para su salud. Si esto es seguido de la decisión de dejar el cigarrillo y acompañado por un tratamiento, el objetivo se habrá logrado. De lo contrario, la falla no habrá sido del sentido común sino de la persona, que no pudo acompañar a su sentido común con la acción correcta.
6 claves para entrenar el sentido común
1. Antes de decidir, escuche la opinión de otros, porque el sentido común que funciona se basa en lo que piensan muchos acerca de algo. Después, sígase a usted mismo.
2. Aprenda de las experiencias.
3. Cuestione sus decisiones y actitudes.
4. Manténgase atento y alerta.
5. Valore las ideas simples -aunque parezcan obvias- y el instinto.
6. Recuerde que un buen juicio se basa en la realidad, no en lo que como uno quiere que sean las cosas.
¡Todos lo tenemos! ¡Uselo!
¿Qué es lo importante en nuestra vida?
Por el Dr. Cormillot

Un exceso de ocupaciones puede conducir a aplazar las cosas que dan sentido a la vida. Por eso cada persona debería saber priorizar las que resultan esenciales para ella y llevarlas a cabo.
Algo tan común, humano y trivial en apariencia como aplazar las cosas puede ser más grave de lo que imaginamos. Tanto, que los psicólogos ya han bautizado este modo de funcionar en su forma más extremada con la palabra procrastinación, una actitud que puede conducir al círculo vicioso del inmovilismo y el miedo a decidir y tomar las riendas de la propia vida, llevando a pensar que el mundo es demasiado duro para nosotros.
Reglas para aprender a priorizar
Es muy fácil que lo urgente desdibuje lo que es más importante en nuestra vida. Pero se puede evitar.
Nuestras diversas tareas pendientes pueden agruparse en 4 cuadrantes:
1. Lo urgente e importante (urgencia médica, trabajo con fecha de entrega…).
2. Lo no urgente e importante (planificar, cuidar las relaciones, cuidarse…).
3. Lo urgente no importante (interrupciones…).
4. Lo que no es urgente ni importante.
El cuadrante 2 es el que da calidad a la vida y donde se planifica a largo plazo. Olvidarlo conlleva estrés y crisis. Para priorizarlo es necesario analizar en qué ocupaciones repartimos el tiempo. ¿Le parece correcta la distribución? Distinga entre lo urgente y lo importante preguntando: ¿si hago esto, qué consigo?
Haga una lista con tres cosas que dan sentido a su vida. Programe una semana con metas del cuadrante 2 como citas ineludibles. Saque tiempo de los cuadrantes 3 y 4.
Cómo afrontar lo pendiente
• Haga una lista con las cosas que debería hacer y que nunca realiza: poner orden en casa, arreglar algo que se estropeó hace tiempo, anotarse en inglés, ir al gimnasio…
• Establezca un compromiso personal para cumplir, al menos un día a la semana, con una de esas cuestiones. Póngase metas realistas.
• Anote la fecha exacta en que va a realizar esas tareas y no se traicione.
• No espere a estar inspirado para pasar a la acción. La inspiración normalmente es el resultado del esfuerzo y el trabajo.
• Primero lo esencial. Haga las cosas según el orden de importancia que tengan para usted y resuélvalas de la forma más inmediata posible.
• Hechos, no palabras. Deje de pensar “tengo que llamar a tal o cual amigo” y llámelo. Lo mejor es que se organice de manera que, cada día o cada dos, haga esas llamadas que se quedan en un mero pensamiento.
• Sea agradecido con la persona que tanto lo ayudó. Puede hacerle llegar un e-mail comentándole lo agradecido que está o enviarle algo que valore especialmente.
• Cuídese. Dedíquese a ello al menos un día a la semana. Para rendir en el trabajo y tener unas relaciones afectivas saludables es esencial prestarse atención a uno mismo. Recibir un masaje o practicar algún ejercicio suave como yoga o tai-chi sería lo ideal porque otorgan confianza a la hora de realizar los objetivos.
• Perdone y olvide agravios pasados. El resentimiento causa amargura y nos convierte en sus prisioneros.
• Hable con su pareja inmediatamente si tiene quejas o cosas que exponerle que no le gustan o con las que no está de acuerdo. Correr un tupido velo y aplazar el afrontar el problema sólo lo hace más grande. Pero no critique sus actos: empiece explicando cómo se siente.
Ser valiente
Es difícil, pero cada persona tiene que establecer un equilibrio entre lo urgente y lo que finalmente es prioritario para ella. Se trata de aprender a no aplazar lo esencial, venciendo la pereza y afrontando de cara y con valentía las cuestiones pendientes. El esfuerzo vale la pena por la satisfacción y la paz que sentimos tras realizarlo.
Yoga Refugio de Paz