
Foto: Raul Villalba
¿Son pocos los varones que saben amar?
por Adrián Sapetti
MEDICO PSIQUIATRA -SEXOLOGO
http://www.sexovida.com
Es común escuchar decir a muchas mujeres divorciadas que “son pocos los varones que saben amar” o afirmar que, en realidad, “no existen”. ¿Será cierto que el varón ha perdido la capacidad de amar, que el amor romántico ha sucumbido en los meandros de la exigencia, del afán del éxito, de las demandas sociales de triunfo económico y del ritmo sin pausas del mundo actual?
A veces pienso que algo de esto se entrecruza con una diferencia de expectativas entre lo que la mujer espera y lo que el varón cree que ella espera o está dispuesto a dar.
Las mujeres a veces anhelan que sean tiernos y cariñosos, cuando ellos creen que les piden un sexo furibundo. Quieren que las escuchen con atención y que les prodiguen mimos, cuando ellos suponen que “en realidad, está esperando que la bese en los labios con fuerza y pasión”. Desean que las tengan abrazadas cuando los varones sospechan, dado lo que la vida les enseñó, que “sólo quieren que las llevemos a la cama”. Quieren ser viriles y agresivos cuando ellas los necesitan suaves y cariñosos. Y, a veces, cuando esperan con pasión creen que “otra vez vendrá con este cuento de que no se siente comprendida” y prefieren encerrarse en el narcótico del fútbol y la televisión.
Creo que hay varones que se preocupan poco por lo que realmente les pasa a sus parejas y a las mujeres en general, a las que consideran meros objetos de su deseo. Como su omnipotencia es grande siempre creen saber “lo que ellas necesitan”. Cuando se toman el trabajo de escucharlas, muchas veces ante el terapeuta, el Sexólogo o ante la mera situación de que les anuncian el fin de la pareja, se muestran sorprendidos de que a “ella le haya pasado eso estando al lado mío”.
En mi libro, Los varones que saben amar, he tratado de dar mi experiencia como terapeuta y consultor de parejas, en aras de que los varones, y también las mujeres, puedan intercambiar vivencias y enriquecerse mutuamente, conociendo algunos de los tantos matices que tiene la vida erótica, que es un camino digno de transitar juntos, aunados en el amor y el goce.
Libro recomendado: Dr. Sapetti A. Los varones que saben amar, Editorial Galerna, Bs. As., 1997
Una mirada sobre el varón separado
por Adrian Sapetti

“El hombre solo” de Javier Rivero
Detengámonos en los varones: si son sexualmente inseguros, con baja autoestima, fóbicos o disfuncionales, sienten que tienen miedo a encarar por temor a fracasar, y así evitan los encuentros eróticos.
De estos varones las mujeres se quejan diciendo que “arrugan… son rajadores… mucha charla y cena pero no te tocan un pelo”. Una mujer separada me decía: “hace dos meses que estoy saliendo con un divorciado, la pasamos muy bien, tenemos una química bárbara, pero de la cama ni me habla, creo que debe ser eyaculador precoz”. Más allá de que ella hace una interpretación en el aire y que adopta un rol pasivo (”él me tiene que llevar…”) se conjugan, en este caso, un pacto de silencio de no poder hablar de la dificultad y, posiblemente, una inseguridad sexual por parte del varón que, por razones que desconocemos, no se anima a realizar el coito con ella.
Muchos de estos varones vienen desesperados a nuestro consultorio para que les demos “algo para poder funcionar” y por suerte para ellos hoy también disponemos de esa posibilidad, ya sea por medios farmacológicos o terapéuticos. En estos casos se les hace muy difícil retomar su vida erótica y muchas veces, en lugar del Sexólogo, recurren a prostitutas porque allí, aunque fracasen, no “pasan un papelón” como sería el caso con una mujer que les guste.
Quizás no resulte lógico pero vemos en el consultorio varones que se separan y recomienzan con una nueva pareja y con ésta no tienen buenas relaciones o no logran la erección pero nos refieren que con la ex-esposa no tenían esos problemas y más de uno continúa viéndola y manteniendo relaciones sexuales lo que complica aún más las cosas. Por supuesto que el otro polo se ve: cuando tuvo una vida erótica pobre, luego de separado puede encontrar un goce sexual que antes nunca tuvo con una nueva pareja viviendo así “una segunda juventud”. Otros varones prefieren tener relaciones con varias, ir “en busca del tiempo perdido” y no comprometerse con ninguna.
Algunos dicen: “prefiero dedicarme a mis hijos salir con amigos y tener amores pasajeros, pero no una pareja estable y menos convivir”, atribuyéndole muchas veces a las mujeres una cierta propensión a querer entablar relaciones estables al poco tiempo de conocerse.
Pero los tiempos han cambiado y también hay mujeres separadas que quieren tener amantes que las hagan disfrutar y no “maridos formales con los cuales aburrirse”. Otro hecho a tener en cuenta es que muchos varones separados, de 40 o más, quieren salir con chicas más jóvenes y no con mujeres de su edad, como una manera de negar el tiempo que pasó y porque prefieren a las que les atribuyen “tener menos conflictos” sin “tener el peso de los hijos”.
Claro que siempre me pregunto si junto a la alegría y fuerza que traen las jóvenes vendrá aparejado que una veinteañera sepa entender los dolores del alma y los quejidos del cuerpo de un cincuentón. Es como decía la canción de los Beatles: “cuando tenga 64 años vos también serás viejita y sabrás cuidarme, atenderme”, y así ayudarse mutuamente.
Una luz en el camino
Como cierre esperanzado citaré a una paciente que decía: “un varón que sí sabe amar es aquel que atiende a la mujer en los detalles que a ella realmente la seducen, como el compañerismo, la actitud afectuosa, la comunicación y el diálogo, el grado de libertad y comprensión; tanto como tener variantes cuando hace el amor, dándose permisos para gozar y hacer gozar. Es hora que caminemos juntos, hermanados y solidarios. Que el encuentro entre los sexos sea una fiesta para ambos”.

Yoga Refugio de Paz
lily responded on 02 Ago 2007 at 24 am #
si son pocos , la mayoria, creo , busca su satisfaccion personal, ya sea sexual,economica, o social, egoistamente , y no repara en su pareja y si ésta le presiona , explotan y se van donde pueden estar mas comodos y vivir su vida, disfrutarla ,etc en una palabra no son espirituales ni un poquitin son egoistas muy egoistas tiran mas para el mundo ,, para el goce de los sentidos , en cambio la mujer es mas espiritual creo porque la maternidad la sublima , y la hace mas humilde de aceptarlo como es el , pero todo tiene un limite no?????