Jamás me arrepentiré de haber escuchado la voz de mi corazón y haberme llevado por mi instinto, cuando a los 33 años me indicó que Yoga era mi camino.
Me queda mucho por aprender y también desaprender algunas cosas, lo sé, lo siento, y eso es lo más maravilloso de todo.
Como también es maravilloso sentir que lo puedo dejar cuando lo desee y no habrá reproches, ni necesidad de demasiadas explicaciones o excusas.
Yoga es mucho más que realizar asanas (posturas), cantar mantras, o meditar. Esa es la envoltura.
Yoga siempre va más allá… Llega más allá, sutilmente…
Es una flecha que llega a nuestras vidas y transmuta la mente, el cuerpo, el corazón y el alma. Es alquímico, convierte al hierro en oro y una vez que te re-convierte por más que estés caída en el lodo o rodeada de escoria, seguirás siendo oro.
Yoga traspasa invisiblemente las apariencias, lo físico y lo superficial, sin necesidad de explicar o hablar mucho.
Yoga es muy concreto y preciso.
Se lo toma o se lo deja.
La esencia misma del yoga reubica todo y a todos en su lugar en el momento preciso, exacto….
Yoga es libertad de elección y acción.
Yoga es Aceptar la Realidad y no resistirse a ella.
Es aceptar los ciclos de la vida, que como tales tienen un principio y un final.
Yoga es Hacer.
Yoga es el retorno a la inocencia, a la inocencia del corazón… La única que permite volver a mirar a la vida con amor, volver a mirar con asombro, con los ojos engrandecidos, con alegría, con comprensión…
Yoga es el retorno a la simpleza y a lo esencial.
Yoga te invita a que tomes su mano y lo acompañes a transitar su sabio y milenario camino. Pero hay un importante detalle, toma tu mano con suavidad, te abraza con suavidad y te enseña con firmeza para que no olvides su sabiduría y te pueda resultar práctica.
Esa suavidad tiene un fin, te enseña a que no te aferres, no te ates, a no ser de nada ni de nadie demasiado…
Te conduce a la libertad, al Libre Albedrío, para que cuando lo desees puedas marchar hacia otros rumbos…
Te quedes en su camino o partas hacia otros puertos… Ya no serás la misma persona jamás.
Cuando la esencia Yoga te ilumina cálidamente el corazón, cuando expande tu mente, cuando hace consciente lo inconsciente, cuando libera tu alma… no vuelves a ser la misma persona… Comienzas a SER tu misma.
Anhelando que en este Refugio puedas hallar lo que buscas, encontrar lo que necesitas, me despido con una frase de uno de los maestros de Yoga que más admiro y respeto: Yogananda…
“TU ME HAS USADO DEBIDAMENTE”.
Usa, utiliza, sirvete de este Refugio… debidamente.
Námaste (नमस्ते ‘me inclino ante ti’)
Silvia Paglioni - Argentina
Les pido que no envíen comentarios solicitando más información de la brindada porque no van a ser satisfechos. Igual agradezco a todos. Con todo lo expuesto y compartido de manera solidaria y desinteresada durante tres años en los dos Refugios, (Yoga Refugio de Paz y Refugio de Paz y Verdad) mi aporte CONSTRUCTIVO a la sociedad como me enseñó Yoga que debía hacer, concluyó.
Lo que queda es esto y es suficiente.
Muchas Gracias






















