“Si vivimos verdaderamente seremos la verdad”

Ralph Waldo Emerson (1803-1882) dejó una estela vital plagada de gestos generosos, atrevidos y consecuentes. Fue un filósofo comprometido y fundador de grupo de los Trascendentalistas. Fue un romántico y un idealista pero individualista. Y esto se señala en su haber. Su filosofía no es un ejercicio de salón ni de academia, sino de coraje, de emoción, de estar en la calle opinando y promoviendo causas. Emerson defiende a los indios expulsados de sus territorios, combate la esclavitud, arremete contra las fabulaciones literalistas del Cristianismo, se opone al propio gobierno de su país criticando la Guerra anexionista con México y financia las actividades y la revista de Margaret Fuller, The Dial, la cultísma y aguerrida mujer que encabezaría el primer movimiento feminista organizado en EE.UU. reivindicando, entre otras cosas, el derecho de las mujeres a subir a la Tribuna Pública. (por José Tono Martínez )
SU LEGADO
Tengo que ser yo mismo. No puedo quebrantarme más por ti. Si puedes amarme por lo que soy, seremos más felices.
No vivan para seguir satisfaciendo lo que esperan de ustedes esas gentes engañadas y engañosas con que nos relacionamos. Diles: ¡Oh padre, oh madre, oh esposa, oh hermano, oh amigo!, hasta aquí he vivido con ustedes, conforme a la apariencia. De aquí en adelante, pertenezco a la verdad. Que se sepa que de ahora en adelante no obedeceré más ley que la eterna. No quiero tener convenios, sino vecindades. Me aparto de vuestros usos.
No ocultaré mis gustos y mis aversiones. Confío tanto en que todo lo que es profundo es santo, que ejecutaré sin vacilar cuanto me alegra íntimamente, y el corazón me manda. Si son nobles, los amaré; si no lo son, no los deshonraré ni me deshonraré a mí mismo con hipócritas atenciones. Si son sinceros, pero no interpretan la verdad como yo, unasen a vuestros compañeros; yo buscaré los míos; no obro de este modo por egoísmo, sino humilde y sinceramente. Es vuestro interés y el mío y el de todos los hombres vivir en la verdad, aunque hayamos sido mucho tiempo esclavos de la mentira. Yo no puedo vender mi libertad y mi poder para ahorrarles ese dolor.
No somos lo que elegimos; la sociedad elige por nosotros nuestras artes, nuestras ocupaciones, nuestros matrimonios, nuestra religión. Somos soldados de parada. Huimos de la ruda batalla de la suerte, donde surge la fuerza.
Acudimos a los que lloran neciamente, nos sentamos a su lado y lloramos para acompañarlos en vez de infundirles la verdad y la salud con duros choques eléctricos, poniéndoles una vez más en comunicación con su propia razón.
El civilizado construye carruajes, pero ha perdido el uso de los pies. Se apoya en muletas, pero en la misma medida ha perdido el vigor de los músculos. Lleva un hermoso reloj de Ginebra, pero ya no sabe averiguar la hora valiéndose del sol. Puede consultar el almanaque náutico de Greenwich y estar seguro de encontrar todas las noticias que precisa, pero no conoce ninguna de las estrellas del cielo.
Nada puede traerte la paz sino tu mismo . Nada puede traerte la paz sino el triunfo de los principios.
En la confianza en sí mismo están comprendidas todas las virtudes.
El hombre debe ser libre, libre y valiente. Libre hasta de la definición de libertad, sin impedimento alguno que no salga su propia Constitución.
El mundo es de quién puede ver a través de sus apariencias.
La sordera, la completa ceguera, el gran error que observamos existen únicamente gracias a la tolerancia, a tu propia tolerancia. Si te das cuenta de que se trata de una mentira le habrás dado ya un golpe mortal.
El alma oye siempre en estrofas un mensaje, cuál quiera que sea el tema. El sentimiento que derraman vale más que el pensamiento que puedan contener. Creer en vuestro propio pensamiento; creer que lo que es verdadero para uno en la intimidad del corazón es verdadero para todos los hombres: eso es el genio.
La verdad es más hermosa que el fingimiento del amor.
Lo que tengo que hacer es lo que me concierne, no lo que la gente cree. Siempre hallaras personas que creen saber cual es tu deber mejor que tu mismo. Es fácil vivir en el mundo según la opinión del mundo. Es fácil vivir en la sociedad según la propia opinión. Pero el hombre grande es aquel que en medio de muchedumbre conserva con perfecta dulzura la independencia de la soledad.
La razón por la que no debemos conformarnos con usos que están muertos para nosotros, es que disipan nuestras fuerzas. Nos hacen perder el tiempo y borran el sello de nuestro carácter.
La “estúpida cara del elogio”, a la sonrisa forzada que fingimos en una sociedad donde no nos encontramos a nuestras anchas, para sostener una conversación que no nos interesa. Los músculos del rostro, movidos, no de modo espontáneo, sino por voluntad usurpadora, se ponen tirantes con la sensación más desagradable.
Pitágoras fue mal interpretado, y lo fueron Sócrates, Jesús, Lutero y Galileo, y lo fueron todos los espíritus puros y graves que han honrado a la humanidad. Ser grande es ser mal comprendido.
El hombre que pospone o recuerda; no vive en el presente, sino que volviendo los ojos, lamenta el pasado, o, desatento a las riquezas que le rodean, se empina sobre la punta de los pies para prever el futuro, no puede ser feliz y fuerte a menos que viva con la naturaleza en el presente, por encima del tiempo.
Sólo la vida importa, no el haber vivido. La fuerza cesa en el instante del reposo.
El mundo odia un hecho: el de que el alma vaya a ser; pues eso rebaja para siempre el pasado, convierte todas las riquezas en pobreza, toda la reputación en deshonor.
¿Por qué tenemos que cargar con las culpas de nuestro amigo, o esposa, o padre, o hijo, por que se sienten alrededor de nuestro fuego, o se diga que tenemos la misma sangre? Todos los hombres tienen mi sangre y yo tengo la suya. Tampoco adoptaré por eso su petulancia o su necedad, hasta el extremo, incluso, de tener que avergonzarme de ellas. Amigos, clientes, hijos, enfermedades, temor,necesidad, caridad, llaman a la vez a tu puerta y dicen: “Ven con nosotros”. Conserva tu estado; no te mezcles con su confusión.
El poder que tienen los hombres para molestarme, se lo doy yo con una débil curiosidad. Nadie puede acercarse a mí sin la complicidad de un acto mío.
“Haz siempre aquello que temas hacer”
Citas del Libro: Confía en ti mismo de Ralph Emerson - Ediciones 29
Imágen: http://img521.imageshack.us
guerrera responded on 17 Oct 2006 at 51 am #
EMERSON ES UN GRANDE. ESTA FRASE DE EL ME ACOMPAÑO SIEMPRE ” LA CONFIANZA EN SI MISMO ES EL PRIMER SECRETO DEL EXITO” Y CUANTA RAZON TIENE. CADA VEZ QUE DUDE Y TUVE TEMORES ESTUVO EMERSON EN MI PENSAMIENTO…. QUE GENIO. EXCELENTE!!!! Guerrera