
“Encuentra tu forma de vivir, la tuya, no aceptes libretos ni postergues sueños, postergar es una mala palabra, recuerdalo, necesitas sentirte viva y ello ocurre a veces, después de que te atreviste a romper algunas reglas que encarcelaban tu comportamiento”.
Mucho tiempo hemos estado ensayando, la función debe comenzar ya, identificado el papel de extra que nos habían reservado, comencemos a ser protagonistas en la película de nuestra vida, pues ella es un motivo para disfrutar y crecer.
La mujer contemporánea deambula con más miedos que ganas, con más temor que sabiduría; las madres siguen mintiendo a sus hijas, porque es el contexto para el cual fueron preparadas.
Desde luego, no basta quejarse ni inventariar nuestras desgracias, ardua y estéril tarea en momentos en que el consumismo intenta llenar sin éxito el vacío existencial.
Duele ver la impunidad con que se mutilan órganos femeninos en los nuevos patíbulos, científicamente denominados quirófanos; duele contemplar el absurdo y el sinsentido, el nihilismo hecho religión, las mentiras potables que tratan de esconder la sed de éxtasis, de cada vez más mujeres, que comienzan a sospechar que vivir, no era sólo estudiar para profesionalizarse, encontrar una pareja, construir una familia en la cual reproducirse y comenzar a vivir para los hijos; cuando descartamos nuestra autorrealización nos condenamos a la infelicidad invisible que es la peor de todas.
Menos mal que la mujer está despertando masivamente, capacitándose para ver con ojos propios y volar con alas recién estrenadas; abolido el aislamiento, la energía se sincroniza, aparecen las aliadas, se multiplican los círculos femeninos, la luna estalla en fiesta, emerge el poder interior naturalmente, el accionar se torna poético, la transformación permanente, un estilo de vida en el cual la vida vuelve a ser lo más importante.
El momento discurre como camino con curvas y túneles, a veces desfiladeros, el miedo y la ansiedad se disputan la supremacía, los riesgos se multiplican, empero vale la pena, estando la vida en juego, que es lo único que tenemos, ningún costo será muy alto, cualquier día, cada día, pasa a ser nuestra trinchera de crecimiento, la caverna mágica de la nueva bruja, de la mujer nueva del tercer milenio que siente y presiente que la vida no puede ser otra cosa que una obra de arte, que activa nuestras energías y las direcciona en la perspectiva del crecimiento, que incluye el éxtasis, porque si te atreves a ser tú misma, ya te encuentras en las puertas del paraíso.
De eso se trata, de ser uno mismo, una misma.
El conocimiento académico no es requisito, pues la primera fase supone un intenso desaprendizaje de lo convencional, camino imprescindible a la libertad, que será el contexto necesario para que germine la nueva mujer.
Liberado el cuerpo, reconectada la mujer a su fuente matriz, el alma comienza a expresarse, al comienzo las lágrimas resultan inevitables y simultáneamente placenteras, al constituirse en una autoterapia que comienza a curar antiguas heridas sutiles, por donde se producen hemorragias energéticas que drenan el potencial de la mujer.
El cuerpo liberado comienza a moverse, los viajes interiores sin más alucinógeno que la música que desata cuerpos a la libertad del movimiento, se torna frecuente y reconfortante, desbloqueándose los flujos energéticos que nos devuelven la capacidad de amar; cuando amamos la verdad, comienza nuestra curación, aquella que sólo nosotras podemos regalarnos.
Ya se puede percibir el perfil de la nueva mujer, es hermosa y fuerte, más su belleza emana desde dentro, es flexible y tierna, sensual y con sabiduría, acepta hacerse cargo de su vida e intuye que necesita manejarse con creatividad; es sensible, identifica las tendencias y características de este tiempo, paradójico y cambiante y se prepara para caminar por un presente asfaltado de incertidumbre.
Está preparada para todo, en especial para convertir a toda circunstancia y adversidad, en recurso para fortalecerse y crecer, por ello es capaz de dar la bienvenida a todo.
En esa perspectiva se encaminan estas enseñanzas; su procedencia es la práctica al igual que su destino, son semillas que buscan fértiles surcos en corazones disponibles, para germinar incontenibles y dar frutos inolvidables. ¿Te atreves? Esta es una propuesta no apta para mujeres miedosas, resignadas a la infelicidad.
No te preocupes si no te comprenden, es señal que vas por buen camino. Que no te incomoden los comentarios en contra (si somos mejores, es inevitable que nos tiren alguna piedra), fortalécete con ello.
Todos los conocimientos aquí compartidos por primera vez de manera tan abierta, dinamizarán tu proceso y de alguna manera estarás condenada a ser feliz y ello, hay gente que no te lo perdonará; acristalo.
La vida es misteriosa, no intentes comprenderlo todo, el tiempo es irreversible, sabotealo con intensidad y pasión más no permitas que la ansiedad drene tu energía; la vida es fluir sin temor, aceptar la responsabilidad de hacernos cargo de nuestra vida. El éxito comienza con la felicidad, recuerdalo.
No hipoteques tu vida en nombre de nada ni nadie, mañana cuando te toque partir, estarás sola y te convencerás que el sufrimiento fue estéril, quizá útil en términos didácticos y transitorios, empero insuficiente para garantizarnos méritos para el más allá, por ello sufrir en esta circunstancia, resulta una pérdida de tiempo.
La riqueza va por dentro, igual que la belleza, la capacidad de sorprenderse es fundamental, el amor nos hace inocentes, la libertad se alcanza reduciendo necesidades y aboliendo temores; es más inteligente vivir el presente, pues el instante es una partícula de eternidad que nos habla de la unicidad, a quienes sabemos sintonizar el silencio.
Que nada te PREOCUPE, con OCUPARTE de lo necesario es suficiente, la vida es supremo regalo, ser infeliz es pecado, hay gente que sólo tiene dinero y apesta.
Encuentra tu forma de vivir, la tuya, no aceptes libretos ni postergues sueños, postergar es una mala palabra, recuerdalo, necesitas sentirte viva y ello ocurre a veces, después de que te atreviste a romper algunas reglas que encarcelaban tu comportamiento.
Como te darás cuenta, con este conocimiento no podrás seguir siendo parte del rebaño; menos mal, los felinos no forman rebaños ni siguen a nadie, hacen su propio camino y están atentos en todo lugar, confían en sí mismos y miran de frente y con serenidad, están completos, hacen lo que es necesario en el momento oportuno y de la manera precisa; eso en el plano humano se llama sabiduría.
La mujer que aclimata este conocimiento a su forma de vida se torna poderosa, sin dejar de ser mujer.
Quiero compartir contigo esa celebración pendiente y arropar tu alma y adornarte con collares de sueños y construir trincheras de ternura y desmitificando la plenitud, tallar la realidad que nos tocó vivir, hasta convertirla en una obra de arte. Deja que tu alma también se fugue de la cárcel de lo convencional y embriagándonos con amaneceres, exportemos felicidad e iluminemos nuestro destino. Reivindico el derecho a la plenitud.
Del libro El Klan de la luna por Chamalú
Fuente: Santuarios.com