LA RISA LE DA SENTIDO A LA VIDA…
Octubre de 2007 por ©Refugio de Paz y Verdad de Silvia Paglioni“Sin la risa las posibilidades vitales del hombre se hundirían bajo el peso de la tragedia humana. O, como diría Woody Allen con ese humor tan especial: “¿Qué tal si todo fuese una ilusión y nada existiese en realidad? Entonces habría pagado definitivamente demasiado por mi alfombrado”. La risa nos ayuda a darle sentido a sucesos o hechos que, de otro modo, nos aplastarían, a unir las piezas del rompecabezas que es la vida, para poder comprender más lo incomprensible”. Cristina Papaleo
Cuentos de Mulá Nasrudin, el anti-héroe de las enseñanzas tradicionales del Oriente Medio. Los cuentos de Nasrudín era uno de los métodos más ingeniosos que tenían los sufíes para romper la forma de pensar habitual, adentrándose así en un mundo despojado de prejuicios. Dicen que Nasrudín es el loco más sabio que jamás ha existido.
I - El Huevo
Cierta mañana, Nasrudin envolvió un huevo en un pañuelo, se fue al centro de la plaza de su ciudad y llamó a los que pasaban por allí:
- “¡Hoy tendremos un importante concurso!”, dijo. “Quien descubra lo que está envuelto en este pañuelo recibirá de regalo el huevo que está dentro”.
Las personas se miraron, intrigadas. Nasrudin insistió:
- “Lo que está en este pañuelo tiene un centro que es amarillo como una yema, rodeado de un líquido del color de la clara, que a su vez está contenido dentro de una cáscara que se rompe fácilmente. Es un símbolo de fertilidad y nos recuerda a los pájaros que vuelan hacia sus nidos. Entonces, ¿quién puede decirme lo que está escondido?”
Todos los habitantes pensaban que Nasrudin tenía en sus manos un huevo, pero la respuesta era tan obvia que nadie quiso pasar vergüenza delante de los otros. ¿Y si no fuese un huevo, sino algo muy importante, producto de la fértil imaginación mística de los sufís? Un centro amarillo podía significar algo del sol, el líquido a su alrededor tal vez fuese algún preparado de alquimia. No, no, aquel loco estaba queriendo que alguien hiciera el ridículo.
Nasrudin preguntó dos veces más y nadie se arriesgó a decir algo impropio. Entonces, abrió el pañuelo y mostró a todos el huevo.
- “Todos vosotros sabíais la respuesta”, afirmó, “y nadie osó traducirla en palabras. Así es la vida de aquellos que no tienen el valor de arriesgarse: las soluciones nos son dadas generosamente, pero estas personas siempre buscan explicaciones más complicadas, y terminan no haciendo nada. Sólo una cosa convierte en imposible un sueño: el miedo a fracasar.
II - Ninguna oreja, ningún crimen
Un día, el juez pidió a Nasrudín que le ayudara a resolver un problema legal.
- ¿Cómo me sugerirías que castigue a un difamador?
- Córtales las orejas a todos los que escuchan sus mentiras -replicó el mulá.
III - Saber el nombre
Nasrudín estaba tan harto de las quejas continuas de su esposa que decidió divorciarse.
- ¿Cuál es el nombre de su esposa? -preguntó el juez.
- No tengo ni idea -contestó Nasrudín-.
- ¿Ha estado casado durante veinte años y no sabe el nombre de su mujer?
- ¿Por qué debo saber el nombre de una mujer de la que me quiero divorciar? -replicó Nasrudín-.
IV - Sendas diferentes
- Tú eres un gran místico -le dijo uno de sus pupilos a Nasrudín-, y sin duda sabrás por qué los hombres siguen sendas diferentes a lo largo de su vida, en vez de seguir todos una única senda.
- Sencillo -contestó el maestro-. Si todo el mundo siguiera la misma senda, todos acabaríamos en el mismo lugar; el mundo, perdido el equilibrio, se inclinaría, y todos nos caeríamos al océano.
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